
Declaración del Grupo de Historia Marxista acerca del proceso en Medio Oriente
Fecha: 04/02/11
Solidaridad con los trabajadores y el pueblo árabe, en su lucha contra los gobiernos títeres del imperialismo
El Grupo de Historia Marxista saluda y solidariza con las jornadas de movilización revolucionaria que vienen protagonizando trabajadores, jóvenes y sectores empobrecidos del pueblo en general, que se están desarrollando en Egipto y Túnez, las cuales vienen extendiéndose a Jordania, Siria y Arabia Saudí y otros países árabes.
Estas jornadas de movilización responden al proceso internacional más general de crisis del sistema capitalista y de su modelo de acumulación neoliberal en particular. Esto se ha traducido en una aceleración del declive hegemónico norteamericano en Medio Oriente. Sus regímenes autocráticos y antidemocráticos títeres, como el egipcio o el tunecino, ya no tienen la legitimidad y la fortaleza para imprimir el "orden" únicamente con la represión de millones de personas arrojadas durante estos últimos años a la miseria de la crisis económica mundial. Por otra parte las movilizaciones actuales son producto de un proceso de lento despertar de las masas árabes, en especial de los sectores obreros y populares que ya venían protagonizando huelgas generales y revueltas contra la miseria y el hambre en años anteriores.
Se trata de un proceso de acción política y social de las masas de Túnez primero, de Egipto después y luego de otros países de Medio Oriente. Las principales demandas de las movilizaciones son contra los gobiernos y sus políticas de miseria y hambre, la falta de trabajo, el aumento del costo de vida, la falta de libertades democráticas (liberta de expresión, elecciones fraudulentas, dictaduras encubiertas, etc.). Ya en el año 2008 los trabajadores tunecinos se habían movilizado pidiendo “pan, libertad y trabajo”. Hay además una base social y económica de las movilizaciones. Ésta podría proyectarlas más allá de la lucha específica contra los gobiernos actuales, a una lucha más radicalizada contra la explotación y dominación de los capitalistas y el imperialismo yanqui (en Egipto alrededor de 50 millones de personas viven con menos de un Euro al día).
Esta base estructural de la actividad de los trabajadores y el pueblo le imprime al proceso un carácter social que podría derivar en otorgarle un carácter obrero y popular a las movilizaciones. Esto ya es lo que está ocurriendo en Túnez en donde el nuevo gobierno, su policía y el partido del Dictador derrocado (Ben Ali) han comenzado a enfrentar a los manifestantes de los sectores pobres y trabajadores que continúan en las calles impulsados por la UGTT principal central sindical del país opositora de Ben Ali.
Por otra parte este levantamiento de las masas pone, por la fuerza de los hechos, en cuestionamiento la presencia de EE.UU. en Medio Oriente. Egipto, por ejemplo, es el segundo país, después de Israel, en recibir más ayuda económica de EE.UU. en el mundo (1.300 millones de Dólares anuales para armamento), así se financia un ejército con 1,4 millones de hombres. Para EE.UU. Mubarak es la principal carta de negociación con Irán y Hamas, de hecho Sami Enan, jefe de las Fuerzas Armadas egipcias, se encuentra actualmente en el Pentágono coordinando la actividad del ejército ante las acciones de masas.
La zanahoria y el garrote
A nivel regional los gobiernos del mundo árabe, títeres del imperialismo, están combinando la zanahoria con el garrote para acabar con el estado de movilización de las masas y evitar la radicalización de sus métodos y objetivos.
En Egipto la zanahoria. Mubarak anunció elecciones para septiembre a las cuales no se presentaría como candidato. Esto lo ha hecho siguiendo la línea de EE.UU. de otorgar las “reformas que el pueblo demanda” y garantizar la “paz” evitando que el ejército reprima masivamente y llamando a la “no violencia”. Hasta el momento las movilizaciones de millones a nivel nacional, en que han sido asesinados por las FF.AA. y la policía 300 manifestantes con 1000 heridos, no han cesado y desde ayer se han comenzado a desarrollar enfrentamientos callejeros entre adherentes y opositores a Mubarak. El lunes en CNN Internacional un joven egipcio comunicaba: “¡ni un minuto más, ya es suficiente, hemos esperado 30 años, nada más!”. Esta medida de Mubarak no ha calmado la movilización de la totalidad de los sectores, los enfrentamientos callejeros entre civiles continúan, la ONU a retirado a su personal del País y ya anunciaron una nueva jornada de movilización para mañana que puede traducirse en un enfrentamiento más abierto entre las fuerzas del gobierno, incluidas las FF.AA, como no se ha visto hasta ahora.
En Túnez: zanahoria para las masas y garrote para los trabajadores y el pueblo pobre. El nuevo presidente de Túnez, apoyándose en la policía, las FF.AA. y grupos armados del partido de Ben Ali, protagonizan actualmente incidentes contra los sectores pobres y trabajadores de la capital y otras ciudades que se mantienen movilizados contra el actual gobierno heredero de los principales rasgos anti obreros y anti populares del anterior gobierno derrocado de Ben Ali. Aún no se definen estos enfrentamientos, ni tampoco si mantendrán como sectores aislados de las capas medias o si estas volverán a entrar en escena impulsadas por la resistencia de los explotados y oprimidos. Un Estudiante de Derecho de Enma Tlili que ya no se encuentra movilizado dice: “El cambio de gobierno es un paso positivo, pero hay que estar muy vigilantes… si no fuera por ellos (por los trabajadores y los pobres) seguiríamos bajo la bota de Ben Ali”.
Desde el Grupo de Historia Marxista vemos que el proceso tiende a agudizarse y consideramos que la única forma de alcanzar las demandas de "paz, pan y libertad" que hoy levantan los trabajadores y el pueblo de esos países, es por medio del establecimiento de gobiernos de los propios trabajadores, actuando como caudillos de la nación oprimida, basados en la autoorganización, el control de los medios de producción, la expropiación a los capitalistas y la expulsión del imperialismo. Sólo así se podrá garantizar una democracia de y para los trabajadores y el pueblo, como ha enseñado la historia del siglo XX. En cambio, nuevos regímenes y gobiernos que se basen en organismos democrático burgueses y legitime una democracia liberal, no le dará ni paz, ni pan, ni libertad a los trabajadores y al pueblo, sino explotación y opresión mediante un nuevo régimen que resguarde el capitalismo e incapaces de enfrentar hasta el final al imperialismo de EE.UU.
Grupo de Historia Marxista
3 de febrero 2011
