Declaración del Grupo de Historia Marxista ante la visita de Obama a Chile

Autor: Grupo de Historia Marxista
Fecha: 21/03/11

Declaración del Grupo de Historia Marxista

Fuera Obama y el imperialismo de Chile y América Latina


El jueves 17 de marzo el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la intervención de una coalición internacional para “bloquear el espacio aéreo de Libia” en una acción que intentan presentar como la defensa de las masas que se enfrentan a Gadafi, pero que lejos de este objetivo, busca estabilizar dicho país que viene siendo parte del conjunto de levantamientos revolucionarios en la zona del norte de África y Medio Oriente. Cínicamente el Imperialismo norteamericano argumenta que su intervención militar es para defender al pueblo libio de “los actos de brutalidad cometidos por Gadafi”, cuando en realidad antes que comenzaran las movilizaciones contra el gobierno libio, Gadafi era un aliado no solo del imperialismo yanqui, sino también de Francia e Italia como de otros países europeos. Lo que en realidad busca EE.UU. es, primero, estabilizar la región, segundo asegurarse, ante el cuestionamiento de Gadafi, de establecer un gobierno abiertamente propimperialista en Libia.

En este contexto Obama viene a Chile, en el marco de una gira por América Latina, que ya ha pasado por Centro América y Brasil, con la que EE.UU. busca reforzar su presencia política, militar y económica en lo que considera su “patio trasero”. En este marco no es extraño que Chile sea una de sus escalas, donde el gobierno de Piñera, la derecha y los empresarios es abiertamente neoliberal y sabidamente pro imperialista como lo demuestra la presencia de las FFAA chilenas en Haití en la ocupación liderada por los EE.UU.


La decadencia del imperialismo norteamericano

El imperialismo norteamericano se encuentra en un proceso de declive de su hegemonía internacional. Esta capacidad hegemónica se basó en que a la salida de la Segunda Guerra Mundial el capitalismo pudo recomponer su equilibrio gracias al boom económico de postguerra y a los tratados entre EE.UU. y la burocracia stalinista de Yalta y Postdam.
Una vez abierta la crisis económica que puso fin al Boom económico de postguerra y abiertos una serie de procesos revolucionarios a nivel internacional durante los 70` y comienzos de los 80`, la inexistencia de direcciones políticas revolucionarias y el fortalecimiento de direcciones nacionalistas y reformistas, favorecieron que EE.UU. mantuviera relativamente fuerte su hegemonía a pesar de la derrota militar y política de Vietnam. De este modo tuvo la capacidad de recrear la estabilidad del capitalismo mundial implementando el modelo neoliberal de explotación y ganancia a comienzo de los 80`.

El neoliberalismo tuvo como base la ampliación de la economía financiera y un salto en la explotación y precarización de las masas obreras y populares del mundo. Hoy este modelo neoliberal se encuentra en crisis y con él ha re-emergido la crisis capitalista irresuelta en los años 70`, una crisis de sobreacumulación capitalista que tiene como consecuencia una desaceleración mundial de la economía, que incluye quiebras capitalistas, cierres, etc., y por tanto despidos, desocupados y una profundización de la explotación y precarización de los trabajadores.

Estos elementos determinan la aceleración de la decadencia de la hegemonía norteamericana, lo cual tiene como consecuencia que EE.UU. no puede implementar un consenso internacional detrás de su política y resguardar la estabilidad del capitalismo mundial del mismo modo que lo hizo en los 90`.

La derrota de Bush y la llegada de Obama a la presidencia yanqui, expresa la necesidad de “administrar” lo más ordenadamente posible el declive de la hegemonía imperialista, pero en ningún caso es real el discurso multilateral y “progresista” de Obama si esto significa poner en juego los intereses imperialistas norteamericanos. Obama ha continuado la orientación internacional de Bush; mantiene la llamada “guerra contra el terrorismo”, mantiene tropas en Irak, triplicó la presencia militar en Afganistán, abrió un nuevo frente en Pakistán, al tiempo que continúa si alianza con Israel que se mantiene construyendo asentamientos en los territorios palestinos; hoy conduciendo mediante su Comando Africano la guerra regular en Libia contra su reciente aliado pro-imperialista Gadafi, intentando cerrar el proceso de movilizaciones obreras y populares en los países árabes y buscando restablecer gobiernos proimperialistas.

La continuidad de “Monroe” en América Latina, explotación y opresión…

El gobierno de Obama también mantiene continuidad con la tradicional doctrina imperialista “Monroe”, “América para los americanos”, que hoy se basa en el fortalecimiento de su dominio por medio de su presencia económica y política en la región; estableciendo relaciones fluidas con los gobiernos abiertamente neoliberales como el de Brasil o Chile; fortaleciendo su reaccionaria presencia militar como muestra el establecimiento de siete nuevas bases militares en Colombia; legitimando el Golpe de Estado en Honduras; enviando contingentes militares a Haití; manteniendo el bloqueo económico a Cuba y desarrollando su política para restaurar la explotación capitalista en la isla. Lejos de desarrollar una política “benigna” Obama desarrolla la tradicional política imperialista. Como señala la revista norteamericana The Nation la doctrina Monroe solo se ha “reconvertido” con Obama.

En consecuencia lo trabajadores y el pueblo pobre de Chile, América Latina y el mundo, se encuentran ante un imperialismo norteamericano en descomposición que, a pesar de una fraseología “amigable”, mantiene activamente una orientación “clásica” para mantener su dominio. Lejos de fortalecer el multilateralismo o alejar la reemergencia de crisis económicas, políticas y sociales como las del siglo XX, la crisis capitalista y el declive acelerado de la hegemonía yanqui reactualizan la dinámica de lucha de clases que se diera en del pasado siglo, crisis, guerras y revoluciones, de las que ya comenzamos a ver sus primeros prólogos con la actual fase de la crisis económica mundial, las guerras como las de Irak o Libia en estos momentos, y los procesos revolucionarios abiertos en los países árabes. Ya vemos que el imperialismo no dudará en defender a punta de cañón sus intereses contra los intereses de los trabajadores y el pueblo que inician una nuevo ciclo de lucha de clases como muestra la “primavera árabe”, las actuales huelgas y protestas en Winsconsin en defensa de la negociación colectiva, las recientes protestas en Bolivia contra las alzas de los servicios básicos o las resientes huelgas y protestas en Grecia y Francia contra la desocupación y las políticas de reajuste de sus gobiernos.

Desde el Grupo de Historia Marxista consideramos que se vuelve cada vez más necesario que los trabajadores, encabezando a los pobres, la juventud, los estudiantes y otros sectores oprimidos, retomen las banderas del antiimperialismo y luchen por la perspectiva de expulsar al imperialismo de América latina, lo cual solo vendrá de la mano de una revolución obrera y socialista. En esta lucha creemos que el rol de los intelectuales, académicos y profesores será muy útil si se pone al servicio de la clase trabajadora en su lucha contra la explotación y opresión, retomando el marxismo como una teoría para esta acción revolucionaria.

Fuera Obama y el imperialismo de Chile y América Latina
Por la derrota obrera y popular de Gadafi, la OTAN y el imperialismo yanqui en Libia.
Por el triunfo de los levantamientos revolucionarios en África y Medio Oriente

20 de marzo 2011

Grupo de Historia Marxista
ghistoriamarxista@gmail.com

Desde el Grupo de Historia Marxista nos plegamos a la convocatoria a concentrarse contra la visita de Obama a Chile, mañana lunes 21 de marzo a las 16:00 hrs en Plaza Almagro.